Leptospirosis en perros: síntomas, tratamiento, vacuna…

por Carlos

La leptospirosis canina es una de las enfermedades más temidas en perros. El motivo es lógico; se trata de una bacteria que se transmite con facilidad, que provoca daños de salud en tu mascota muchas veces irreversibles y que puede cambiar la vida de una familia entera de la noche a la mañana.

Leptospirosis en perros: síntomas, tratamiento, vacuna…

Tanto si tu mascota tiene leptospirosis (o ha tenido), como si no ha sido así, conocer todo lo relativo a esta enfermedad es necesario si te preocupa la salud de tu perro.

Ninguno queremos ver sufrir a nuestra mascota o perderlo por no haber sido prevenidos.

¿Qué es la leptospirosis canina?

Perro enfermoLa leptospirosis canina es una enfermedad bacteriana zoonótica causada por la Leptospira y presente a nivel mundial. Se contagia a través de las mucosas (boca, ojos, nariz, órganos sexuales) y que puede afectar a cualquier perro que no esté inmunizado contra ella y no haya tomado otras medidas para prevenir sus consecuencias.

Es capaz de causar síntomas muy graves e incluso de acabar con la vida del animal en canes con el sistema inmune debilitado o problemas hepáticos.

Una de las características de la leptospirosis es que se contagia entre perros, gatos, roedores y humanos. Lo hace a través de la orina y un animal infectado puede contagiar a otros durante años (incluso después de superar la enfermedad), por lo que las medidas de higiene son súper importantes para evitarlo.

También debemos tener en cuenta que es una enfermedad que puede ser asintomática y se puede transmitir incluso después de que el animal la supere (si no ha sido tratada), puesto que la bacteria puede vivir en el organismo del perro durante varios años sin causar efecto perjudicial en la salud.

Por eso es importante hacer una prueba de anticuerpos (hablaremos de ello en este artículo) si existen dudas de que haya podido tener la Leptospira.

Los roedores, el origen y máximo transmisor de esta enfermedad

Los roedores como las ratas, los ratones o los topillos son el origen de la leptospirosis y, además, su vector de contagio más importante. Al ser unos animales tan pequeños y aventureros, están en todas partes y con ellos camina esta peligrosa enfermedad para tu perro. En cuanto a las especies, la rata común o Rattus norvegicus es la que más contagios genera.

Estos animales transmiten la leptospirosis a través de la orina y el proceso es tan sencillo que asusta: una rata o ratón camina tranquilamente por tu ciudad o pueblo y hace pipí en una esquina; unos minutos después, pasas con tu perro, que huele esa orina a distancia y se acerca para inspeccionarla… ¡y en ese momento ya está contagiado!

El contagio humano existe, pero es mínimo

Cuida la salud de tu perroUna de las mayores preocupaciones que se generan en los dueños cuando detectan leptospirosis a su perro es la posibilidad del contagio humano. Por ello, conviene extremar la precaución si el can tiene la bacteria, sobre todo con los niños.

Ponte guantes siempre que puedas, lleva a tu perro a que haga pipí en zonas donde haga sol y se seque rápido, desinfecta si es posible los sitios en los que haga sus necesidades y no tendrás riesgo de contagio. Todas estas medidas disminuyen drásticamente la posibilidad de que tu perro te pase la enfermedad.

Aun así, el contagio entre perro y humano se considera extremadamente raro, con menos de un 0,1 % de posibilidades, y se puede reducir más todavía si evitas contacto muy cercano con tu mascota; es decir, nada de besos y abrazos, precaución cuando toques las zonas de contagio (boca, nariz…). Ten en cuenta que tanto la luz UV como la ausencia de humedad matan al virus rápidamente, así que prioriza esas zonas para salir a pasear o a que haga sus necesidades tu mejor amigo.

¿Tienes un perro mayor o anciano? Extrema las precauciones

No te descubro nada nuevo si te digo que los perros mayores o ancianos necesitan más cuidados que aquellos en una edad joven o adulta. Sin embargo, las precauciones a la hora de prevenir enfermedades en ancianos no siempre tienen el nivel de atención superior que merecen, y debería ser así.

En el caso de que tu perro (en función de su raza) se considere senior o anciano, los consejos que te daremos en un segundito en este mismo artículo son más importantes que nunca, en especial el de la vacuna.

De esa forma podrás reducir al mínimo las posibilidades de que tu mascota contraiga la leptospirosis… por muy mayor que sea. Además, no olvides que cuanta más edad tenga, menor es la fuerza de su sistema inmune.

Los 5 trucos para prevenir y evitar la leptospirosis canina

La leptospirosis es una enfermedad tan grave y preocupante que todo lo que hagas por evitarla es poco.

Siempre será mejor invertir todo lo necesario en materia de tiempo e incluso dinero antes de que tu perro la contraiga. A continuación, te cuento 4 trucos imprescindibles para evitarla.

¡Vacunación anual!

Vacunación perroNo existe ninguna prevención más efectiva contra la temida leptospirosis canina que la vacuna. Se trata del método de prevención definitivo ya que la eficacia es alta y, por ello, entra dentro de los programas de vacunación recomendada para perros en casi todos los países.

Los estudios más recientes establecen que la vacunación da una inmunidad a tu perro de entre 8 y 10 meses. Por eso se establece un tiempo anual, pero si la enfermedad te preocupa mucho, puedes reducir el plazo a 6-8 meses si lo hablas con tu veterinario. Recuerda que la tranquilidad no tiene precio.

Hay muchas personas que se lo piensan o no se la ponen por ahorrarse el dinero de la vacuna. En mi opinión, la tranquilidad no tiene precio. Ya os hemos contado otras veces que mi compañero y yo tenemos un seguro para nuestras mascotas que ya incluye la vacunación.

Mejora y potencia su sistema inmune

Otra de las claves para prevenir la leptospirosis (y cualquier otra enfermedad que requiera de respuesta inmunitaria) es que tu perro tenga el sistema inmune lo más fuerte posible. De esa forma, su propio cuerpo puede destrozar el virus o la bacteria sin mayores contemplaciones, y la enfermedad nunca llegará a ser grave.

Pero, ¿cómo puedes potenciar el sistema inmune de tu perro? Te dejamos 3 trucos rápidos y sencillos para hacerlo:

  1. Ejercicio físico y mejores paseos: la actividad física es uno de los factores más importantes para mejorar la salud de cualquier can; sin embargo, se infravalora. Salir a correr con tu mejor amigo o disfrutar de paseos por la montaña harán que su cuerpo se haga más fuerte y su inmunidad crezca sin parar.
  2. Alimentación basada en ingredientes sanos: evitar el pienso y la comida húmeda que tienen subproductos animales es imprescindible si te preocupa el sistema inmune de tu mascota. También lo es la presencia de vitaminas y minerales en su alimentación o en forma de suplemento.
  3. Suplementos adicionales para ayudar a mejorar su salud: no son imprescindibles en todos los canes; no obstante, si tu perro es mayor o si tiene problemas de salud, una ayuda en forma de suplemento específico para su salud le irá de maravilla.

Los humanos lo hemos aprendido durante la pandemia de COVID-19. Un sistema inmune fuerte es capaz de vencer al virus más poderoso, pero uno débil sucumbe rápido y puede desfallecer en pocos días. ¡Ponte las pilas con tu perro!

Evita el contacto cercano con otros perros

El factor de contagio principal de la leptospirosis para muchos perros es el contacto directo con otros semejantes. Cuanto mayor sea el contacto, más probabilidad existe de contagio, por lo que el acto sexual tiene un gran riesgo. Ten en cuenta que se puede pasar de un animal a otro por boca, nariz u ojos; es decir, a través de cualquier mucosa.

Lógicamente, que tu mascota vaya por ahí «a todo trapo» no es lo más habitual, pero es bueno que lo sepas. En una escala inferior de riesgo de contagio, pero también con probabilidades, está el contacto normal, como pueden ser los juegos, una pelea o simplemente olisquear o lamer a otros perros.

Por otra parte, los juegos y las peleas también presentan cierto riesgo, ya que la Leptospira se transmite tanto por la sangre como por las mucosas del animal. En definitiva, más contacto directo conllevará más riesgo de contagio.

Aleja a tu perro de las zonas de riesgo (y busca la luz)

LeptospirosisLa leptospirosis canina es una enfermedad que se desarrolla con gran facilidad en zonas de agua estancada. Y, si el clima es cálido, todavía se favorece más el contagio, puesto que esta bacteria disfruta entre los 20 y los 35 grados centígrados.

¿Tienes un perro de aguas o un cazador? Por supuesto, estas razas son mucho más propensas a contraer esta enfermedad. ¡Duplica la precaución!

Por tanto, las zonas a evitar son las charcas, fuentes con agua estancada o zonas pantanosas. En definitiva, allí donde veas agua sin renovar, mejor tira del arnés de tu perro y cambiad a otra ubicación, porque el riesgo de que contraiga la enfermedad aumenta de forma exponencial.

Si quieres evitar la leptospirosis, busca la luz. Esta bacteria se muere con la luz ultravioleta, así que es imposible que esté presente en zonas donde incida directamente el sol.

Presta también atención a los charcos sobre todo en días de lluvia. Aunque no te parezca muy peligroso, es tan sencillo como que otro perro haya orinado allí; entonces, tu perrete bebe un poco o simplemente acerca la boca a ese pequeño charco y… ¡contagiado!

Cuidado extremo con zonas donde pueda haber ratas o ratones

A veces se nos olvida que los roedores son súper resistentes y están en todas partes. Por ejemplo, en ciudades del sur de España como Sevilla no es raro ver ratones e incluso ratas de tamaño considerable por la zona del río o en las alcantarillas.

Si en tu zona no hay ratas o si vives en el campo, entonces tampoco estás a salvo.

Cualquiera que viva fuera de los núcleos urbanos sabe que, en determinados años, los topillos aparecen por todas partes y se reproducen a una velocidad de vértigo, sobre todo en zonas del interior de España. Estos pequeños e incansables roedores también son portadores habituales de la leptospirosis y pueden transmitírsela a tu perro.

Así que si tienes un jardín o vives en zona con campo, mucho ojo a los agujeros en el suelo, ahí también está el peligro.

Síntomas habituales de la leptospirosis

La sintomatología de la leptospirosis es bastante variada. Aun así, determinadas circunstancias son comunes a casi todos los casos de esta enfermedad, y las he ordenado de más a menos comunes para que puedas contrastar con tu mejor amigo.

Fiebre

¿Tu perro tiene fiebre?La fiebre es la reacción más habitual, como sucede en casi cualquier enfermedad bacteriológica. Y la leptospirosis no es una excepción.

La mejor defensa de tu mascota ante una infección bacteriana es el aumento de temperatura corporal. De esa forma el sistema inmunitario genera protección natural frente a todo tipo de patógenos.

Para saber si tu perro tiene fiebre tan solo debes medirle la temperatura con un termómetro fiable. Si supera los 39 ºC se considera fiebre; no obstante, ten en cuenta que en la leptospirosis y otras enfermedades similares el aumento de temperatura es notable, no de solo unas décimas.

A la hora de medirle la temperatura necesitarás un termómetro para mascotas. Es recomendable usar uno digital tanto por comodidad y rapidez como por seguridad.

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Problemas respiratorios o tos

¿Tu perro es de los que no tose nunca y de repente parece que tiene los pulmones completamente cogidos? ¿Está durmiendo y le cuesta muchísimo respirar cuando no es precisamente un animal que haga ruidos? Entonces toca extremar las precauciones y ponerse en modo de alerta máxima.

La tos que provoca la leptospirosis es bastante bronca e incluso puede provocar hemorragias pulmonares (leptospirosis hemorrágica pulmonar). No es para tomárselo a broma. Se diferencia bien de una enfermedad respiratoria leve, y la asociarías más a un problema grave como una neumonía.

Como nadie conoce a tu perro mejor que tú, la percepción que hagas de este hecho es importante para determinar si puede ser o no un contagio por Leptospira.

Color amarillento (ictericia)

Ictericia por Leptospira

Este es un cambio bastante espectacular y de los que da miedo. Si tu perro de repente tiene un color amarillento en ojos, encías e incluso piel, la probabilidad de que tenga problemas hepáticos es alta. Del mismo modo, estos problemas pueden ser causados por la Leptospira.

La ictericia aparece en la mayoría de problemas hepáticos. Es muy habitual, por ejemplo, cuando un perro se intoxica con algún medicamento como el ibuprofeno.

Aquí debes extremar la precaución e intentar actuar con toda la celeridad posible, ya que el daño hepático puede tener consecuencias muy graves para la salud de tu mejor amigo. La visita al veterinario ha de ser inmediata y tendrán que realizarle pruebas con urgencia para solucionar el problema cuanto antes… y que recupere su color normal.

Orina oscura

Una buena práctica (que muchas veces se nos olvida) es revisar la orina de nuestra mascota. No es lo más agradable del mundo, y muchas veces miramos para otro lado cuando hace pipí; sin embargo, conviene echarle un vistazo de vez en cuando para averiguar si algo se sale de lo normal. El color te lo indicará.

La orina de tu perro ha de ser transparente o, si acaso, levemente amarilla. Sin embargo, cuando un can tiene leptospirosis su hígado no funciona bien y, por tanto, la orina se torna de un color amarillo oscuro o incluso marrón. Si es el caso, visita inmediata al veterinario, no lo dudes. Y si puedes llevar una muestra, mejor.

Diagnóstico de la leptospirosis en perros

Existen dos formas de diagnosticar la presencia (presente o pasada) de la Leptospira en tu perro.

¿Sabes cuál es la mejor opción entre la PCR y la prueba de antígenos? Esto ya deberías saberlo después de la que hemos pasado con el coronavirus.

Prueba PCR

PCR Perro

Fuera del mundo médico y veterinario, las pruebas PCR eran unas grandes desconocidas… hasta el año 2020. La llegada del Coronavirus hizo que, de repente, todos conociéramos las 3 siglas que dan nombre a la prueba de proteína C reactiva o reacción en cadena de la polimerasa.

Presencia de la Leptospira en el organismo:

  • Sangre: del día 1 al 10.
  • Orina: del día 7 al 60 (aprox).

Este método es la forma más segura de averiguar si tu perro tiene leptospirosis canina. Además, da la posibilidad de identificar el ADN de la bacteria y, de ese modo, saber si solo está en la sangre (mejor) o si ya ha pasado a todo el organismo (peor). Así podrás saber el grado de infección de tu mejor amigo.

Existe una PCR alternativa que se realiza en orina en vez de sangre. Está indicada para esos casos en los que se crea que la infección ha sucedido hace más tiempo. Si hay dudas, la mayoría de veterinarios recomendarán hacer ambas, y ese es también nuestro consejo.

Prueba de anticuerpos tipo M

Otra de las pruebas que antes nos eran desconocidas y ahora están en boca de toda la sociedad. Pues bien, en los perros también se hace prueba de anticuerpos, aunque en vez de para el COVID-19, se realiza para detectar la presencia de la leptospirosis.

Los anticuerpos tipo M son los que primero aparecen en la sangre del can cuando hay una infección. Gracias a esta prueba rápida podemos saber en poco tiempo (menos que la PCR) si el perro ha estado expuesto a la bacteria.

En cambio, la parte negativa es que no permite saber si ahora mismo sufre la enfermedad, tan solo nos dice si el cuerpo ha creado defensas para protegerse de la Leptospira, nada más. Por ello, es más recomendable hacer la PCR.

Mi perro tiene leptospirosis, ¿ahora qué hago?

Tratamiento para la LeptospirosisSi tu perro ha sido diagnosticado con leptospirosis es el momento de pasar a la acción para ayudarlo. De nada sirve todo lo relevante a la prevención, pues la bacteria ya ha colonizado su sistema inmune y ahora hay que luchar por expulsarla.

Hay 5 claves para luchar contra la Leptospira:

  1. Medicamentos: lo más habitual es que el tratamiento sea a base de penicilina, si bien tu veterinario será el que os guíe en este aspecto, puesto que hay varias opciones que se adaptan mejor a cada can.
  2. Alimentación: imprescindible llevar una dieta baja en proteínas y minerales (aunque parezca contraproducente) para liberar de trabajo al hígado. Si toma las mismas o más proteínas, su salud se resentirá.
  3. Hidratación: otra medida imprescindible para aliviar al hígado y al riñón. Intenta que beba más agua y a ser posible, que sea mineral natural o filtrada. El suero también puede ayudar para regular los electrolitos.
  4. Higiene: este apartado es importante para evitar contagios con otros humanos y animales.
  5. Comprensión: tu perro cambiará. Tendrá menos ganas de jugar o de comer. Necesitas entender que es un proceso largo en el que requiere de toda vuestra ayuda a nivel mental. Además, cuanto más estéis de su lado, mayor será la probabilidad de acabar antes con la dichosa bacteria.

Cumplir con estos 5 aspectos no te garantiza el éxito rotundo para combatir la enfermedad. Sin embargo, lo que sí debes tener claro es que si no los cumples, es mucho más complicado que el sistema inmune de tu mejor amigo sea capaz de remontar el vuelo y que vuelva a ser el de siempre.

La leptospirosis es muy resistente y tenéis que remar todos en la misma dirección para conseguir expulsarla. Mucho ánimo.

Cuéntanos tu experiencia con esta enfermedad en los comentarios, para animar o ayudar a otros lectores que estén pasando por lo mismo.

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